
El hígado grasono alcohólico es una enfermedad que puede avanzar durante años sin dar síntomas evidentes, pero identificar señales tempranas puede marcar la diferencia en la salud hepática.
Se produce cuando el hígado acumula grasa sin relación con el consumo excesivo de alcohol y está estrechamente vinculado a sobrepeso, diabetes y colesterol alto.
En Chile, al menos 1 de cada 4 adultos podría tener hígado graso no alcohólico, según la Encuesta Nacional de Salud 2016–2017 analizada en un estudio publicado en el British Journal of Nutrition.
Además, el análisis señaló que hasta un 30% de la población adulta muestra esta condición, un porcentaje que se correlaciona con el aumento de la obesidad y la diabetes en el país.
Síntomas y señales
Aunque suele ser silencioso, el hígado graso puede manifestarse mediante síntomas leves que muchas veces se confunden con otras causas. Los más comunes incluyen:
- Cansancio persistente
- Malestar general inespecífico
- Dolor o sensación de presión ligera en la parte superior derecha del abdomen
Estos signos, aunque poco específicos, merecen atención especialmente en personas con factores de riesgo como sobrepeso u obesidad.
En ese sentido, los médicos insisten en que cambios en la dieta y el estilo de vida son fundamentales para prevenir y controlar el hígado graso.
Una alimentación equilibrada, actividad física regular y el control de peso pueden reducir la acumulación de grasa en el hígado y mejorar la salud general.

